Muchas veces os preguntaréis por qué algunos tratamientos funcionan en unas personas y en otras no. Qué determina que unos productos naturales resulten efectivos en ciertos organismos y, sin embargo, en otros pasen absolutamente desapercibidos, sin ningún tipo de efecto. Así que nos encontramos con un verdadero problema que hay que resolver pues parece que no vale el café para todos. En los últimos años va imperando una nueva tendencia basada en realizar tratamientos personalizados, que se adapten a las circunstancias personales de cada uno de nosotros para que se obtengan resultados visibles. En realidad se trata de confeccionar un traje a la medida, de ejercer de sastre o por poner otro ejemplo, configurar programas de software a medida en función de las necesidades de cada empresa. El hecho es que cada persona reacciona de modo distinto al mismo estímulo y es ahí donde entra en muchos casos el factor genético. Por lo que la genómica, parte de la ciencia que estudia los genomas, tenga cada vez mayor aplicación en terrenos de la nutrición, tratamientos antiaging y, últimamente, también empieza a ser considerada por el mundo de la cosmética y medicina estética. La genómica estudia el funcionamiento, la evolución y el origen de los genomas y se está aplicando en campos como las enfermedades genéticas y en el de los fármacos.

MetroUno de los tratamientos estéticos para reafirmar más conocido es la radiofrecuencia Thermage CPT que busca la estimulación del colágeno y la elastina mediante el calentamiento de las capas profundas de la piel. Claro, parece un sistema ideal pero se ha observado que no produce los mismos resultados en todas las personas. Dicho en otras palabras, no se puede aplicar la misma vara de medir. De ahí que algunas veces se pueda producir un verdadero debate en contra o a favor de este tipo de tratamientos. “A mí me funciona estupendamente” dice una mujer, “pues hija, yo no voy a radiofrecuencia porque no obtengo beneficios” responde otra. Muchos profesionales al respecto están profundizando en las verdaderas causas de esta disparidad en los resultados y han concluido que una de las claves se encuentra en los niveles de colágeno existentes. ¿Cómo va a resultar efectivo un tratamiento en una persona que cuenta con bajos niveles de colágeno si precisamente el secreto del tratamiento es estimular el colágeno? Si apenas hay colágeno poco podemos hacer. ¿Solución? Pues incrementar la cantidad de colágeno mediante dos procedimientos: los alimentos y el empleo de nutricosméticos. En este sentido es muy recomendable tomar proteínas para conservar la firmeza de la piel. En resumen, hay que subir el nivel de colágeno en aquellas personas que lo tienen bajo para que después la radiofrecuencia sea efectiva.

Otro caso similar donde se busca el origen del problema en las singularidades de cada paciente es en los tratamientos a base de infiltraciones con plasma rico en plaquetas para mejorar y estimular la piel. Según algunos profesionales este procedimiento ha quedado obsoleto. El plasma rico en plaquetas se obtiene a partir de la misma sangre del paciente a través de un centrifugado de una muestra de sangre y de ella se obtiene el plasma rico en plaquetas. Tras estos pasos se aplica este plasma rico en plaquetas mediante micro inyecciones. Pues bien, aquí pasa lo mismo que en el caso anterior, que no funciona igual en todas las personas y los resultados difieren. Así que hay que buscar la clave en la sangre de cada persona ya que cada una tiene una cantidad diferente de plaquetas. Si el número de plaquetas es bajo no se produce el estímulo suficiente y si es elevado el tejido no responde. Así que la clave se encuentra en establecer la cantidad o concentración adecuada de plaquetas para estimular la piel.

Por tanto profesionales como la doctora Gema Pérez Sevilla están aplicando una nueva técnica denominada Lisolet, que lo que hace es seleccionar plaquetas de mayor calidad y fijar la concentración idónea para que se produzca el estímulo deseado. Lo primero que se hace es enviar al laboratorio la sangre extraída del cliente o paciente en lugar de centrifugarla. En el laboratorio se eligen y se analizan las plaquetas idóneas, que se infiltran en los días siguientes mejorando la efectividad. En resumen, dos ejemplos de cómo los tratamientos avanzan siguiendo unos patrones diferentes y siempre partiendo de las características de cada individuo. Pues eso, habrá que estar atentos a estas evoluciones.

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