Resultado de imagen de desayuno

ME DAN GANAS DE DECIR, SIN ESCANDALIZAR A NADIE, “LA COMIDA MENOS IMPORTANTE DEL DIA”.Elayuno:Interesante lectura “The Obesity Code”

El
doctor canadiense Jason
Fung
 lleva
décadas trabajando como nefrólogo
En el hospital público de Scarborough (Toronto). Allí, asegura,
trata enfermedades renales que, en gran medida, son producto de la
epidemia de obesidad del mundo desarrollado: “La gente engorda,
sufre diabetes, sus riñones fallan y vienen a mí”.

Comocuenta en su nuevo libro, ‘Theobesity code’ (Greystone),tras 20 años preocupándose por estudiar la causa de estasenfermedades –generalmente, la obesidad– más que de los síntomas–el fallo del riñón–, está convencido de que nos falta unapieza clave para enseñar a la gente a adelgazar de forma efectiva yno engordar a la primera de cambio.

Tal
como explica Fung en el libro, “al igual que las enfermedades
del corazón tienen múltiples
desencadenantes
 (dieta,
estilo de vida, estrés, genética…), tu barriga también puede ser
causada por un número de diferentes factores: el estrés, la
genética, los aperitivos constantes, los turnos de noche, la
adicción a la comida, los refrescos, el consumo excesivo de alcohol
o una microbiota desequilibrada, por ejemplo”.

Sólohay una forma efectiva de adelgazar a largo plazo: conseguir mantenera raya los niveles de insulina

Resultado de imagen de picos insulina

La
insulina es la clave

Comoexplica Fung, en la línea de lo que piensan muchos de sus compañeroscomo MichaelMosley, AseemMalhotra o GaryTaubes,la obesidad es un complejoproblema hormonal, enel que la insulina juega un papel fundamental. Es esta hormona la queinunda nuestro torrente sanguíneo tras cada comida, almacenando elexceso de azúcar en forma de grasa en el hígado y en diferenteszonas de todo el cuerpo.

En
este proceso hay, además, un problema añadido. Cuando se elevan
los niveles
de insulina,

bajan los de azúcar, algo que estimula el hambre, y nos empuja a
querer más y más comida (a ser posible, en forma de carbohidratos).
Un círculo
vicioso
 que,
si no se corta, nos lleva directos a sufrir resistencia a la
insulina, una alteración genética que hace que se necesite mayor
cantidad de la hormona cada vez que comemos, y que es la antesala de
la obesidad y la diabetes.

Este
es el engranaje clave de la obesidad y, en opinión del médico
canadiense, solo hay una forma de atascarlo: conseguir que los
niveles de insulina se derrumben. Por desgracia, no vas a lograrlo
siguiendo una dieta
convencional.
 “Para
reducir correctamente los niveles de insulina y reconfigurar tu
balance hormonal tienes que abstenerte por completo de comer”,
asegura Fung. “Suena horrible, pero el ayuno es, en mi opinión, la
pieza más importante que falta en el puzle de la pérdida de peso”.

Un
ayuno soportable

Lo
que dice Fung podría parecer una obviedad, claro está que si no
comemos adelgazaremos. En 1977 comíamos pan blanco y mermelada,
que aumentan los niveles de insulina, pero no estábamos picando todo
el rato. Y no éramos obesos.

Sinos paramos a pensar un momento, los consejosnutricionales máshabituales incluyen cosas como hacer cinco comidas o no saltarse el desayuno,que impiden claramente cualquier tipo de ayuno.

En
las últimas décadas el número de veces que comemos al día ha
crecido de forma sustancial. Hemos pasado de hacer tres comidas al
día –desayuno, comida y cena– a hacer seis: desayuno, almuerzo,
comida, merienda, cena y picoteo. Estamos estimulando la insulina
todo el rato, dejándola constantemente en niveles altos”.

La
idea de empezar a ayunar puede asustar a cualquiera, pero el médico
no habla de estar tres o cuatro días sin comer hasta que olemos
a mofeta. Lo importante, explica, es conseguir que haya periodos
de ayuno
 de
12 o 16 horas, que se consiguen de forma relativamente sencilla si,
por ejemplo, cenamos pronto y retrasamos (o nos saltamos) el
desayuno.

Consejos
que ofrece en su libro para perder peso:

1.
Deja de picotear entre horas

Esta
es la regla más importante. Cualquier aperitivo, por
pequeño que sea, eleva los niveles de insulina en los momentos entre
las comidas en que debían estar bajando. Tu abuela tenía razón:
picar es lo que más engorda. Por mucho que se nos haya repetido lo
contrario no existe el snack saludable.

2.
Desayuna bien (o no lo hagas)

Se
nos ha repetido constantemente que el desayuno es la comida más
importante del día, pero si quieres adelgazar no es mala idea
saltársela, sobre todo si no tienes hambre: cuanto más tarde
comiences a comer en el día más tiempo estarás ayunando y más
a raya se mantendrá la insulina.

Sidecides desayunar, al menos trata de no tomar carbohidratos.Los huevos o el yogur son los mejores desayunos.Y el café (sin azúcar, claro) es según Fung de lo más saludable.

El
horario de las comidas (y, sobre todo, su distanciamiento), es
esencial para adelgazar. (iStock)

3.
Toma vinagre

Fung
asegura que “estudios sólidos” muestran que tomar un par de
cucharaditas de vinagre diluidas en un vaso de agua antes de las
comidas puede disminuir los niveles de azúcar en el cuerpo, y así
mitigar la respuesta de la insulina. El vinagre nos ayuda además
mantenernos
saciados
 durante
más tiempo, lo que hace que reduzcamos la ingesta calórica.

El
médico reconoce que desconocemos por qué el vinagre tiene este
efecto, pero podría ser que el ácido neutraliza las encimas
de la saliva,
 lo
que interfiere en la forma en que digerimos el almidón. Otra
posibilidad es que el vinagre ayude a reducir la velocidad a la que
la comida pasa por los intestinos.

4.
Ayuna durmiendo

Lógicamente,
mientras dormimos es más fácil no comer, pero la clave para que
el ayuno
nocturno 
sea
más alargado reside en cenar antes y desayunar más tarde.

Si
de lunes a viernes te saltas el desayuno y el sábado y el domingo
sigues el ayuno de 12 horas puedes perder entre 1 y 2 kilos a la
semana.

Ayunar
durante 12
horas 
es
bastante sencillo. Simplemente no comas nada tras cenar a las 19 ó 20
horas y hasta desayunar a las 7 u 8 de la mañana. Pero mejor aún es
lograr estar 16
horas 
sin
comer, para lo que debes saltarte el desayuno y no comer desde las 19
ó 20 de la cena hasta las 11 ó 12 del medio día. Por su
puesto, en cualquier momento puedes beber agua, té o café sin
azúcar, una buena forma de mitigar el apetito.

Recuerda,
eso sí, que los niños y las mujeres embarazadas o que están
amamantando no deben ayunar.

5.
No te estreses

Los
niveles de insulina pueden variar enormemente por efecto de otra
hormona, el cortisol, que
está directamente relacionada con el estrés y que eleva los niveles
de azúcar para que el cuerpo tenga la suficiente energía para
lidiar con las amenazas. “Todas tus comidas saludables pueden no
servir de nada si vives en una burbuja permanente de estrés”,
explica Fung.

6.
Abandona los refrescos

Yano cabe duda de que el azúcar es particularmente engordante porqueincrementa los niveles de insulina, en el corto y largo plazo. Todosharíamos bien en eliminar por completo de nuestra dieta todoslos azúcares añadidos y,por supuesto, los refrescos, que son los mayores responsables denuestra ingesta exagerada de dulce.

Fung
cree, además, que no basta con pedir las variedades sin azúcar.
“Los refrescos
‘light’ 
pueden
contener muy pocas calorías y nada de azúcar, pero los estudios
muestran que elevan nuestros niveles de azúcar como si tuvieran,
haciendo que ganes peso. La investigación ha mostrado que
edulcorantes como la sucralosa, el aspartamo y la estevia son más
dulces que el azúcar y, por ello, elevan incluso más la insulina”.

7.
Come fibra

Aunque
los carbohidratos tengan tan mala prensa (y con razón) siguen siendo
nutrientes fundamentales de nuestra dieta que no debemos abandonar.
Lo que debemos hacer es elegir los carbohidratos correctos, que son
aquellos presentes en los vegetales y laslegumbres, y
eliminar los que más engordan, los del arroz, el pan y la pasta.

8.
No huyas de la grasa

La
grasa es el único nutriente que no tiene una influencia sobre la
insulina ni la glucosa, sin importar cuanta se consuma. Las grasas
como la mantequilla, el aceite de oliva o la manteca son buenas para
la salud, pues te mantienen lleno y, consumidas con moderación, no
engordan especialmente. ¿Y qué hay de la relación entre el consumo
excesivo de grasas y el riesgo
cardiovascular
?

CONCLUSION:

INCORPORAMOS HABITOS AMERICANOS EN
NUESTRAS COSTUMBRES ALIMENTICIAS, CADA VEZ MAS AMENUDO, QUE NADA
TIENEN QUE VER CON LA VIDA QUE LLEVAMOS HOY EN DIA.

Los desayunos copiosos que tanto
cacareamos que son súper importantes es un auténtico disparate,
para la vida que hacemos hoy en día.

No somos colonos, ni la mayoría de
nosotros trabajamos picando piedra, ni hacemos esfuerzos físicos
enormes. Vamos al trabajo en transporte público o en nuestro coche,
subimos las escaleras en ascensor y estamos horas delante de un
ordenador. Y además no cenamos como los británicos o los
norteamericanos de 6 a 7 de la tarde. Cenamos a las 10 de la noche y
cenas fuertes. Nuestro aparato digestivo no puede más y nos
levantamos a las 8 d la mañana ¿pretendemos darle a nuestro cuerpo
un desayuno fuerte? Estamos locos???.

Por favor cuanto
más dejemos descansar nuestras enzimas digestivas y a todo nuestro
aparato digestivo mejor para nuestra salud y para todo el organismo.
El ser humano procedemos de la caverna y comíamos cuando había
caza, que no era ir al súper. Estamos diseñados para comer de vez
en cuando, periodos de abundancia y a continuación periodos de
escasez.

Creo que no hace falta dar más
explicaciones en cuanto al desayuno.

About the author

Periodista Colaboradora en Radio y Televisión. Apasionada de la salud, la nutrición, la estética y la belleza natural.

Leave a Reply

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Periodista


Periodista y prescriptora de medicina estética, salud y belleza, Meli Camacho cuenta con una reconocida y amplia experiencia en el mundo de la comunicación en radio, televisión y medios digitales propios.

Los consejos de Meli

libro de Meli

Un año con los gemelos

Un año con los gemelos

Seguir

Recibe las novedades en tu e-mail

Recibe cada novedad directamente en tu bandeja de entrada.

Tu correo electrónico:

la Política de privacidad y las Condiciones de uso