Nuestro cuerpo necesita grasas para vivir

Si hasta ahora fuiste una de esas personas que pensaba que debes reducir tu ingesta de grasa de forma drástica para poder perder peso, verás que es incierto. Verás, las grasas (también conocidos como ácidos grasos) son ESENCIALES para el cuerpo humano, y de hecho es probable que no puedas perder ni un gramo de peso si no comes las grasas correctas.

¿Para qué necesitamos las grasas?

Los ácidos grasos esenciales forman parte de nuestras membranas celulares y son necesarias para producir prostaglandinas. Las prostaglandinas son sustancias necesarias para diversas funciones como la regulación de la presión y coagulación sanguínea, el correcto funcionamiento del aparato digestivo, sistema reproductor, sistema nervioso central, regulación de mediación inflamatoria, el crecimiento celular, secreción hormonal, y muchas funciones más.

Consumir grasas adecuadas es vital para tu cuerpo. De hecho, estarías muerto si no fuera por ellas. Por ejemplo, el acido Omega 3 tan conocido por sus efectos benévolos para el cuerpo es parte de ellas. Por si fuera poco, los ácidos grasos esenciales son fundamentales para restablecer la homeostasis y así perder peso.

Existen diversos factores que llevan a la Obesidad, uno de ellos tiene que ver con la alteración del reloj interno que controla patrones como el sueño y el hambre, así como la distribución y almacenamiento de energía y el metabolismo. Un estudio reciente publicado en The FASEB Journal sugiere que el momento en el que se consumen los alimentos tiene prioridad sobre la cantidad de grasa en la dieta, llevando a una mejoría en el metabolismo y ayudando a prevenir la obesidad.

No reduzcas las grasas, haz ajustes horarios para comerlas

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Esto quiere decir que sin tener que disminuir drásticamente las grasas en nuestra dieta cotidiana, solo haciendo ajustes en los horarios, podemos beneficiarnos de una mejora en nuestro metabolismo y ¿quién no querría beneficiarse de esto?. Después de todo con el ritmo de vida que llevamos hoy en día (trabajo, estrés, etc.) no estaría por demás un empujón en nuestro metabolismo.

 Colesterol: ¿realmente es tan malo?

Fue en 1963 con el “Estudio de los siete países” por Ancel Keys (1904-2004), que se vinculó el consumo de grasas saturadas de origen animal a la enfermedad cardiaca, obesidad, y de manera general sirvió de base inicial para toda la teoría acerca del colesterol.

Ahora bien, lo que muchos no saben es que este estudio se realizó en 22 países pero Keys solo obtuvo selectivamente la información de siete de ellos. Después de un análisis posterior, se descubrió que cuando los 22 países están incluídos, no hay correlación alguna entre el consumo de grasas saturadas y las enfermedades coronarias.

Esto quiere decir, que las grasas saludables no aumentan el riesgo de colesterol, al menos no como y en la medida como se nos ha hecho creer, y que tu corazón funcionará perfectamente al darle los alimentos correctos.

Cuidado con los “lihgt”

Así es, lo peor que pudo ocurrirle a la industria alimenticia fue sacarle las grasas a los alimentos para hacerte creer que podrás perder peso. En realidad todo lo contrario… Verás, no solo se trata de que al desgrasar ciertos alimentos estos pierden nutrientes esenciales, sino que el panorama es aún peor. Al sacar las grasas de muchos alimentos, estos pierden su sabor, ya que han sido pasados por procesos químicos nada agradables para el cuerpo humano.

Que es lo que hacen las empresas para estos alimentos vuelvan a tener sabor y que millones de inocentes personas vuelvan a adquirirlos? Simple y sencillamente les agregan químicos dañinos, y azúcares industriales, mucho peores que el azúcar de mesa que se suele agregar al café. Estos azúcares son altamente inflamatorios, y en su mayoría terminarán en tus depósitos de grasa en forma de triglicéridos.

No te dejes engañar por las etiquetas de aquellos alimentos que dicen tener 0% azúcar, porque simplemente no es verdad. Solamente piensa en los nombres raros que pueden recibir los sustitutos de azúcar: maltosa, dextrosa, jarabe de maíz, fructosa, lactosa, néctar natural, sacarina, aspartamo, etc. Todos estos y muchas más, son denominaciones de azúcar que terminan en tu cuerpo cuando consumes alimentos light.

Y lo peor es que esa azúcar se convierte aun mas rápido en grasa porque literalmente ingieres energía vacía!

 ¿Qué comemos entonces?

Primero que nada, a pesar de que las grasas son esenciales para nuestro cuerpo, no cualquier fuente de grasas saturadas es saludable. Por ejemplo, un estudio que se realizó en Harvard, después de analizar la dietas de varias personas encontró que no existe relación entre el consumo de carnes rojas y enfermedades cardiovasculares por acumulo de grasas pero sí lo hubo para los que consumieron muchas carnes procesadas (carnes precocidas, tocino, bocadillos precocinados…)

Esto abre las puertas para poder afirmar que si se desarrollan problemas de salud por comer carne o grasas saturadas, será por incorporarlas de fuentes inadecuadas. Además de que la obesidad hoy en día no es causada por consumir “grasas” como tal sino por: grasas trans principalmente y carbohidratos simples. Algunos estudios demuestran incluso que la gente que consume dietas altas en grasas saludables son más susceptibles de mantener un peso adecuado que aquellas con bajo consumo de estas.

Besos.

(c) Meli Camacho

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